Lección #95: Mereces alguien mejor

Alguien con quien puedas abrir la caja de pandora y decir “hey, aquí están mis fantasmas, no son bonitos, no serán fáciles de manejar” y eso no lo asuste ni lo intimide, por el contrario, le dé una razón para acercarse más a ti, para conocerte y ayudarte a cicatrizar aquellas heridas que sigan abiertas.

Alguien que no quiera cambiarte. Tú no eres perfecta, hay cosas que mejorar, hay etapas que superar, lecciones que aprender pero él no vendrá a juzgarte, él no vendrá a condicionar su cariño a cambio de que tú seas de una manera u otra. Alguien que entienda que tus defectos son tan parte de ti como tus cualidades, y ame todo ese conjunto, todo aquello que eres tú.

Alguien que te lleve orgulloso de la mano, que te presuma y se ilumine entero cuando diga la frase “mi enamorada”, “mi novia”, “mi esposa”. Nada de escondites, de señales mixtas, de mantener el perfil bajo. Él se siente feliz de tenerte a su lado y quiere que el mundo lo sepa.

Alguien que sepa hacerte reír siempre. Porque sí que hay malos días, hay noticias terribles, personas que nos dejan, proyectos que fracasan así como también hay jeans que ya no nos quedan, días rojos y tráfico. Algunas cosas serán más relevantes que otras pero todas se afrontan mejor con una dosis de risa y buen humor. Necesitas alguien que sepa encontrarte el lado cosquilloso, que tenga esa vocecita que siempre te saque una carcajada, esa cara tonta, ese chiste privado entre los dos que nunca falle.

Alguien de quien aprender. Y esto va de la mano con tener al costado alguien a quien admires, alguien que te motive y te haga querer ser mejor, no distinta, pero mejor. Alguien que venga cargado de cosas nuevas y entretenidas de la cuales puedas ir aprendiendo y enriqueciéndote.

Alguien con quien tengas una química brutal. Tiene que alborotarte entera, provocarte, atraerte. Puedes haberlo besado mil veces pero sigue sorprendiéndote lo rico que es, lo adictivo que es. Alguien con quien tu cuerpo se conecte y electrifique y que disfrute acariciándote, tocándote, recorriéndote.

Alguien que te diga “que guapa estás” continuamente, hasta cuando tú misma acababas de reclamarte en el espejo el par de ojeras, el kilito demás, o el bad hair day.

Alguien que sea un mejor amigo. Esa persona a la que acudes a penas haya algo que contar, con quien disfrutes emborrachándote y también te sientas cómoda llorando. Alguien con quien puedas desahogarte tranquila y tenga siempre un abrazo a la mano. Alguien que te conozca tan bien que pueda predecir con facilidad cuando algo te va a gustar o no y que sepa llenarte de buena música y buenos libros porque así tema, jamás faltará.

Alguien que esté dispuesto a hacer sacrificios por ti (y tú por él): La vida es impredecible y a veces toca tomar decisiones difíciles: cambiar de ciudad, dejar un trabajo, etc. Necesitas al costado una persona que esté dispuesta a tirarse a la piscina por ti, por los dos, por hacer que las cosas funcionen así eso implique renunciar a la comodidad y a lo conocido, y darse un baño de incertidumbre. Alguien que no se deje aplastar por los riesgos cuando se trate de luchar por ti.

Alguien con quien puedas compartir momentos solitarios, cada uno en lo suyo, e igual te sientas acompañada y feliz.

Alguien que se preocupa por los tuyos. Que te impulse a llamar a mamá, a reunirte con tus primos, a ir a visitar a una amiga que lo necesita. Alguien que le dé una oportunidad a todo quien tú le des una oportunidad y busque acercarse a las personas que más quieres porque entiende que ser parte de ti, es ser parte de ellos también.

Alguien con quien te guste hacer planes. Desde ir al cine el domingo hasta tener dos niñas y un niño. El futuro con él suena emocionante y a la vez certero. Si miras hacia delante lo ves ahí, saludándote y eso te hace feliz. No tienes la seguridad de que será para siempre, pero sí las ganas de que sea así.

Es esa persona a la que me refiero cuando digo que mereces a alguien mejor, cuando te digo que dejes atrás al idiota que solo te trae angustia y ansiedad o al que sabes que no amas pero mantienes cerca porque no estás segura de que allá fuera haya algo más.

Hay algo más.

¿Cómo lo sé? Porque durante mucho tiempo yo también fui la chica del corazón roto, de las pésimas decisiones amorosas, de las recaídas. Yo también me endurecí y fui perdiendo el optimismo romántico, yo también dudé si había algo más.

Pero aquí estoy, sentada frente a un flaquito barbón y en pijama que escucha música en el sillón y siento todo ese optimismo absurdo regresar cuando pienso que en menos de un mes, será mi esposo.

*Estas lindas fotos (y muchas más) las tomó el talentosísimo Carlos Kormendy.

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58 thoughts on “Lección #95: Mereces alguien mejor

  1. El amor se basa en confianza aveces cuando falla es difícil de volver de confiar pero hay esos amores que a pesar de los tropiezos ahí se mantiene es amor verdadero que a cada piedra que se ponga en el camino eso le hace fortalecer y crecer mas el amor y ese amor es el dura para siempre como se dice amor verdadero

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